martes, 6 de febrero de 2018

“Engaño al atardecer”

Pintando aquellos extraños bisontes, conoció la zona más bella de las grandes llanuras de Canadá, no siempre podía de cerca admirar la manada, ese día uno de ellos parecía mirarle. Durante unos minutos, Robert fijó su retina y pudo admirar la silueta de una mujer rubia, a lo lejos le saludaba, indicándole que parara y fuera a su encuentro.
Se impuso el atardecer y el reflejo de esa luz tenue descubrió la escopeta, sin más un escalofrió recorrió su cuerpo.


Miren E. Palacios
Bilbao, 11 de marzo del 2015


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